¿Cómo pasó Valmojado de Segovia a Casarrubios? Algunas consideraciones

Desde hace no mucho se viene intentando, desde ciertos ámbitos, negar las raíces segovianas de los pueblos de la comarca. Estos intentos no son nuevos y responden, bien a intereses personales y partidistas, bien al desconocimiento de la documentación. Esto no es algo nuevo. Ya en 2003 aparecía, en los Anales del Instituto “Jiménez de Gregorio”, un artículo del historiador Teodoro Rojo donde desmontaba algunas falsedades sobre la historia de Casarrubios del Monte: una de ellas era la negación de la pertenencia de la villa a Segovia; otra era la creencia de que Casarrubios tuvo un territorio jurisdiccional más amplio que el de su casco urbano antes de 1467.

De poco sirve acumular censos de la Edad Moderna, citas sobre “prestigiosos investigadores” o referencias sobre señoríos, si se desconoce una realidad anterior al de Casarrubios; es decir, cómo funcionaba el régimen comunal agrario de la ciudad y tierra de Segovia.

El autor señalaba que en sus siete libros sobre historia de los pueblos de la zona siempre había expresado, cuando venía al caso, lo manifestado por Segovia: que ninguna aldea enajenada de la ciudad tenía límites y que sólo tenía “jurisdicción de las goteras adentro de la población”. Es decir, que desde el momento en que Casarrubios es segregada de Segovia (1331), su jurisdicción sólo abarcaba su casco urbano, más un trozo de monte que se reservaba para pasto de sus ganados. La nueva villa siguió amparándose en el mismo fuero que tenía Segovia, y los casarrubieros continuaron aprovechándose de las tierras comunales de la ciudad. Prueba de ello es que hasta 1467 no existe privilegio real alguno que defina límites jurisdiccionales concretos para Casarrubios. En cambio, sí hay un elenco de títulos y confirmaciones regias que definen por dónde iban los límites de Segovia desde comienzos del siglo XIII. Estos límites llegaban hasta Boadilla (hoy, en Camarena).

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Desde el momento en que fue segregada de Segovia, la jurisdicción de la villa de Casarrubios no comprendía más que su casco urbano y una dehesa. Hasta 1467 no existen títulos reales que definan un territorio jurisdiccional para Casarrubios. Sí hay, en cambio, un elenco de diplomas y confirmaciones de diferentes monarcas para Segovia desde 1208. 

A mediados del siglo XV, muchas poblaciones de la zona, como Villamanta, Valmojado o El Álamo, no eran más que alberguerías, ventas o mesones segovianos. Eran antiguos establecimientos familiares que servían a ganados y pastores travesíos y trashumantes. Éste, por ejemplo, es el origen de Valmojado, donde la ciudad acostumbraba, desde antiguo, a cobrar varios peajes e impuestos locales (la cacera, el retorno y las alcabalas de Canmayor); y donde los guardas de la ciudad se aposentaban. 

Los pueblos no surgen de la nada. Las raíces de Valmojado, como las de Casarrubios, Villamanta, El Álamo y otros de la zona, no se entienden sin la potente influencia segoviana. No se trataba de concejos, sino de ventas y mesones familiares que servían en las principales rutas trashumantes de los ganados de la ciudad.  

Aquellas rentas serían, de hecho, un aliciente para que los señores de Casarrubios se interesasen por estos lugares, tratando de ocuparlos y poblarlos desde entonces. La expansión de los señoríos a costa de tierras ajenas, especialmente de las ciudades castellanas, es un fenómeno bastante corriente en la época. Esta expansión estuvo motivada por el crecimiento demográfico y, sobre todo, por el interés económico de la nobleza.

Las rentas generadas en las ventas segovianas, como Valmojado, fueron un aliciente para la expansión señorial de Casarrubios.

El problema es que aquella expansión señorial no contaba con permiso del rey ni de la ciudad de Segovia. Recordemos que el extenso territorio donde estaba Valmojado eran pastizales propiedad de la corona que estaban bajo jurisdicción de la Ciudad del Acueducto. El concejo segoviano consiguió frenar y hasta deshacer parte de lo ejecutado, pero el momento político dio con un rey inestable, Enrique IV, que no dudaría en sustraer villas y lugares para entregarlos a diversas personas en señorío. El daño estaba hecho y las aldeas a medio repoblar.

La villa de Casarrubios no tenía términos reconocidos, por tanto es imposible que pudiera fundar, sin permiso real, aldeas en territorios ajenos. Esto no implica que sus señores no lo intentaran por otros medios, como ocurrió en muchos otros lugares. Así se hizo, desde 1456, en Villamanta y Valmojado, aprovechando la inestabilidad política del momento.

En 1467 la infanta Isabel cumpliría mayoría de edad. El plan era dotarla de una “casa apartadamente” hasta que se casara y para ello necesitaba rentas. De modo que su hermano Enrique decidió hacerla señora de Casarrubios, incluyendo en el “lote” otros lugares ajenos, como Villamanta y Valmojado, para aumentar las rentas recibidas y así vivir con mayor desahogo. Es el momento en que la venta de Valmojado pasa, legalmente, a depender de Casarrubios; no así las tierras que la rodeaban, que seguían bajo jurisdicción segoviana. Nada cambiaba respecto a su aprovechamiento comunal.

Segovia, consciente de la usurpación, conseguiría frenarla y deshacer parte de lo ejecutado por los anteriores señores de Casarrubios. Pero los vaivenes políticos del momento llevarían a Enrique IV a aprovecharse de la situación. En 1467 el rey acabó añadiendo Villamanta, Valmojado y la Venta de Toribio al señorío de Casarrubios para que su hermana, la entonces infanta Isabel, pudiera tener unas rentas con que mantenerse.

Los vaivenes políticos en Castilla habían llevado a que parte de la nobleza proclamara rey al infante Alfonso, hermano de Enrique e Isabel, en la “farsa de Ávila”. El momento sería aprovechado por Fadrique Enríquez, anterior señor de Casarrubios, para que Alfonso -sobrino suyo- le firmara un privilegio donde se incluía, por primera vez, una jurisdicción territorial a Casarrubios. Esta línea de delimitación, que englobaba a las aldeas, nunca fue reconocida por Segovia. Primero, porque Alfonso no era rey; y segundo, porque contradecía los límites jurisdiccionales de la ciudad, reconocidos desde 1208.

Mojonera_Casarrubios

Los larguísimos pleitos sobre los términos entre Segovia y Casarrubios comenzaron cuando Gonzalo Chacón, a quien los monarcas otorgarían la villa, quiso asumir, poblar y defender la línea de delimitación establecida por don Fadrique. Un territorio muy amplio que incluía también Navalcarnero.

Algunos dicen que los pleitos “no son tratados de historia”, para inmediatamente hablar de lo que éstos -según ellos- “demostraron”. No cabe mayor incoherencia.

La hábil política de Chacón consiguió convertir las ventas en pueblos consolidados, haciendo partícipes a sus justicias y vecinos para ocupar la mojonera definida por el Almirante Enríquez. No la consiguieron toda, pues Segovia lograría fundar, no sin sufrimientos, Navalcarnero y Sevilla la Nueva. Era la forma más efectiva de detener el inmenso expolio que estaba sufriendo su tierra meridional.

Se arrogan la verdad universal, acusando a los demás de “acomodar relatos”, cuando son ellos quienes descaradamente lo practican. Todo, con la terca obsesión de imponer un escudo municipal ya derogado y falto de rigor histórico, como en su día expresaron los informes correspondientes. 

Negar los orígenes de Valmojado es negar la historia común de muchos pueblos de la zona.

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