Breve cronología histórica de Valmojado

IMG_2245.jpg

Prehistoria

Restos y yacimientos de diversas épocas han sido hallados en el término municipal de Valmojado. Los materiales más antiguos y dispersos proceden del Paleolítico Inferior, época en la que los homínidos crearon los primeros utensilios.

23659224_868212453347236_2336424818990611333_n

Bifaz de cuarcita hallado en término municipal de Valmojado.

Hoy, en el Museo de Santa Cruz (Toledo).

De la Segunda Edad del Hierro parecen ser varios fragmentos graníticos de catillus, encontrados en los márgenes del arroyo de Buzarabajo o Vallehermoso (Crespo Fraguas, 2012).

Screenshot 2019-02-11 at 19.55.20

Fragmentos de molinos hallados en término de Valmojado. Los de la parte inferior, hallados en las márgenes del arroyo de Buzarabajo. Hoy, en el Museo de Santa Cruz (Toledo). Los de la parte superior, reutilizados en viviendas de la localidad. Hoy, en el Museo Etnográfico de Valmojado.

Según la división que citan las fuentes latinas, el actual Valmojado estaría próximo a la difusa frontera de los territorios ocupados por los pueblos Carpetanos y Vettones.

Screenshot 2019-02-11 at 19.56.33

Cereales y bellotas eran alimentos esenciales en la dieta de sus habitantes, cuyas viviendas contaban con estos artefactos de uso doméstico. Los molinos estaban compuestos de dos piedras cilíndricas, más anchas que altas, girando una sobre la otra mediante un mango en la parte externa de la muela superior, llamada catillus. El grano se echaba a través de un orificio en el eje, saliendo al exterior en forma de harina gruesa, a través de un canal diametral.

Screenshot 2019-02-11 at 19.56.13

Buena parte de este material prehistórico se halla depositada en los fondos del Museo de Santa Cruz (Toledo).

Screenshot 2019-02-11 at 19.57.03

Edad Antigua

Según las referencias antiguas, el término municipal de Valmojado estaría en los entornos de importantes vías romanas de comunicación. Una de ellas conducía desde Mérida a Zaragoza. A corta distancia de la población existen varios yacimientos de origen romano, como Santa María de Batres (actual Parque Arqueológico de Carranque), Villamanta, Arroyomolinos o Berciana (Méntrida). Asimismo, recientes trabajos han señalado restos de infraestructura caminera y múltiples referencias arqueológicas, epigráficas y toponímicas en la Cañada Real Segoviana. Esta importante vía trashumante recorre unos seis kilómetros del término valmojadeño y roza las paredes de su casco urbano.

Edad Media

De época visigoda parecen ser los fondos de cabaña y los silos localizados en los márgenes del arroyo de Vallehermoso, siendo asociados con los numerosos asentamientos rurales que han aflorado en La Sagra toledano-madrileña. Se trata de núcleos campesinos, sin estructuras defensivas, cerca de arroyos o de lugares con disponibilidad de agua.

13340040_588036184698199_4362147589207462449_o

Fondo de cabaña excavado cerca del casco urbano de Valmojado, en 2010. En él se aprecian los cimientos, restos cerámicos (esquina superior izquierda), el orificio de un poste que pudo sujetar la vivienda (esquina inferior derecha) y un silo de almacenamiento de cereal (esquina superior derecha).

Durante la dominación árabe, el espacio que ocupa el término de Valmojado se encuadraba dentro de los límites del alfoz o territorio de Calatalifa (hoy, en término de Villaviciosa de Odón), antiguo castillo edificado, según las crónicas, por mandato de Abd al-Rahmán III en el año 940. Este tipo de fortalezas ha sido considerado como eje de un territorio subordinado en el que se inscribían, entre otras clases de poblamientos, las alquerías.

Después de la Reconquista de Toledo (1085) y finalizado un periodo de inestabilidad a principios del siglo XII, Alfonso VII concedería, en 1136, la ciudad de Calatalifa al obispo de Segovia para repoblarla. El privilegio del rey confirmaba al prelado y a sus sucesores Calatalifa “con todos los términos antiguos y rentas íntegras que se sepa haber tenido y dominado en la época de los moros” o en la de sus predecesores cristianos. Esos términos, que coincidirían en buena parte con el que más tarde sería el sexmo de Casarrubios, llegaban hasta Santa María de Batres (Carranque) y seguían el camino que comunicaba y dividía los términos de Olmos (hoy, en El Viso de San Juan) y Madrid.

En 1161 el rey Alfonso VIII hizo un trueque con don Guillelmo, obispo de Segovia, ante la incapacidad de la iglesia segoviana para repoblar la tierra. El trueque consitió en donar al obispo segoviano la cuarta parte de las rentas de la ciudad a cambio de Calatalifa, sin Batres. Así, la tarea repobladora de la antigua fortaleza musulmana y su extenso alfoz sería encomendada al concejo de la ciudad de Segovia, cuya cabaña ganadera jugaría un papel fundamental. De hecho, desde finales del siglo XII la Repoblación segoviana coincidió con el movimiento estacional de sus rebaños hacia y desde las zonas de frontera, llamadas estremos. 

Durante esa época es, precisamente, cuando aparecen las primeras referencias sobre el antecedente de Valmojado. El 8 de marzo de 1207 el rey Alfonso VIII confirmaba al Monasterio de San Clemente de Toledo la concesión de una aldea que llamaban el Villar de Cinco Fuentes (Villar de Quinque Fontes). Algunos expertos en etimología sostienen que la palabra villar podría aludir a la existencia de ruinas o un despoblado ruinoso en el momento de la Repoblación de la zona. Esto induce a considerar, por tanto, que la aldea había existido con anterioridad. Y es que el privilegio de San Clemente refiere otra donación anterior, quizá de tiempos de Alfonso VII (apodado el emperador), por la que el Villar de Cinco Fuentes se había donado a dos personajes llamados Pedro Moro (Petro Mauri) y Balduíno (Baldovino). En cuanto al topónimo Pedromoro, aún da nombre a un paraje cercano a Valmojado y a una vía pecuaria, el cordel de Pedromoro, con destino en la población.

¿Dónde estuvo el Villar de Cinco Fuentes? El documento cita el caserío en el lecho materno del arroyo de Buzarabajo (Borçalavaio), es decir, el denominado posteriormente Valdeoro, del Monte, o Vallehermoso. El villar estaba situado entre cuatro lugares: Casarrubios (Casar Rubeus), la alquería de Aznar Gómez, la aldea de Dominico Ferro y la aldea de Pozuelos. Jean P. Molénat sugiere la identificación de esta antigua población como un antecedente de Valmojado. Además, documentos de los siglos XV y XVI hablan de una dehesa de las Fuentes o Valdefuentes en la misma localización, hoy repartida entre los términos de Valmojado y Casarrubios del Monte.

El investigador Teodoro Rojo fue el primero en señalar que el privilegio al monasterio toledano reconoce claramente la temprana influencia de Segovia en la zona. Con el documento de 1207, Alfonso VIII no hace otra cosa que confirmar un título concedido apenas tres años antes (1204) a las monjas, quizá temerosas de perder la heredad ante el empuje segoviano. Por eso, en el nuevo título se dispone expresamente que la ciudad “no inquiete” a las religiosas en la posesión del Villar de Cinco Fuentes. Esto implica que Segovia no sólo controlaba todo el territorio circundante, sino que se veía con legitimidad para reclamar el resto por derecho de conquista. No hay que olvidar que la Ciudad del Acueducto era, desde el último tercio del siglo XII, encargada de repoblar el antiguo término de Calatalifa. Además, la participación de la caballería segoviana en las campañas militares contra los musulmanes había reportado al concejo segoviano una ristra de concesiones reales al sur de la sierra de Guadarrama. Sin ir muy lejos, la donación de seis yugadas de heredad en Seseña para incremento de las cañadas (1182), la merced de diecinueve villas al este del que sería el sexmo de Valdemoro (1190), y un privilegio de libre pasto y circulación de sus ganados por todo el reino (1200).

Nada comparable, desde luego, al reconocimiento del vasto territorio que Segovía recibiría en 1208 por parte de Alfonso VIII. El citado privilegio, posteriormente llamado de la Bolsilla, reconocía de iure buena parte de los límites meridionales de la ciudad, topando con la jurisdicción de la iglesia de Toledo a la altura de Camarena. Las abadesas de San Clemente quedaron sin campo en que jugar, pues la Tierra de Segovia englobaba todo el término del Villar de Cinco Fuentes.

La detallada descripción de límites, realizada por el alcalde real Minaya, hace mención, en la zona, de un Portillejo (Portelleio). Es probable que esta pequeña encrucijada, en la entrada misma a la jurisdicción segoviana, diera lugar al establecimiento de un punto cercano de control ganadero, el ulterior Passo y Puerto de Ganados de Valmojado.

Mapa_2 copy

Sexmo segoviano de Casarrubios, con sus principales vías de comunicación, poblaciones y alberguerías. Imagen de Rodríguez Morales & González Agudo (2018).

A mediados del siglo XV Segovia cogía en Valmojado unos peajes locales llamados cabsera y retorno de los ganados. Según varios testimonios de principios del siglo XVI, el derecho de cabsera era muy antiguo y consistía en coger una o dos cabezas por cada millar de ovejas que no fueran de la tierra de la ciudad y que pasaran hacia las Extremaduras. Los testigos de la época cuentan que la recaudación del citado peaje era “por el alcázar de Segovia”, y se empleaba en reparar la cacera del Acueducto de Segovia. Esta canalización de origen romano, que suministraba agua a la ciudad y al alcázar real desde Riofrío, se veía a menudo cegada o destruida en varios puntos, al ser atravesada por los ganados trashumantes (Rodríguez Morales y González Agudo, 2018). Asimismo, Segovia cobraba el retorno a rebaños ajenos a la tierra cuando volvían de cañada por Valmojado.

IMG_0196

Panel informativo sobre la cacera real, en el Centro de Interpretación del Acueducto. Segovia. Foto D. González.

En el siglo XIV (1312-1350), la situación estratégica del lugar, próxima a los límites con jurisdicciones ajenas, se confirma al citarse los cercanos Portillos (Portiellos) en el Libro de la Montería de Alfonso XI. Será en el capítulo correspondiente a los “montes y tierras de Madrid y de Alhamín”; concretamente en una de las vocerías de Valdepiñuelas (Val de Peñuelas), donde se destacaba la idoneidad para la caza del jabalí o puerco durante la invernada:

Et son las vocerias la una por el camino que va de Casa Rubios a Mentrida desde los Portiellos fasta Belvis; et la otra desde Villa Nueva por ribera del río fasta Peñas Rubias.

Aproximadamente un siglo después (1436) se vuelven a mencionar los Portillos de Casarrubios en la descripción de las dimensiones del término limítrofe de Alhamín. El motivo había sido un trueque realizado entre don Álvaro de Luna y la mitra arzobispal de Toledo. En esas latitudes, partiendo los actuales términos de Valmojado y Méntrida, aún pervive el llamado Portillo de Méntrida, “asomante a Valmojado”, donde, según testimonios de la época, existía uno de los hitos delimitadores entre las tierras de Segovia y Alhamín.

Según la copia de un documento fechado 13 de diciembre de 1449, Pedro Sarmiento, alcaide de las alzadas de Toledo, hizo mención, por primera vez en documentos, del topónimo Valmojado. El motivo había sido unos recudimientosde alcabalas, junto con Casarrubios, la Aljama de los Judíos y Villamanta, por la venta de unos ganados en aquella ciudad.

En 1456, el Maestresala Juan de Cogollos, administrador de la Villa de Casarrubios por la reina doña Juana de Aragón y Navarra, puso en marcha un programa repoblador que chocaba de frente con la jurisdicción de Segovia: nombró concejos, amplió dehesas, acotó otras nuevas y reglamentó la repoblación de todos los lugares de la zona. Es la primera noticia que existe sobre justicias puestas en Valmojado (1456-1464).

Los documentos apuntan a que Enrique IV había añadido los lugares segovianos de Villamanta, Valmojado y la Venta de Toribio al señorío de Casarrubios en la donación que hizo a su hermana, la infanta Isabel de Castilla (futura Reina Católica), el 12 de marzo de 1467. Isabel reclamaría, guerra civil por medio, 140.000 maravedíes de la recaudación anual del Paso y Puerto de Valmojado.

El 28 de octubre del mismo año, el almirante don Fadrique Enríquez consiguió que el príncipe don Alfonso -hermanastro de Enrique IV y falso rey proclamado por una parte de la nobleza- aprobase la cesión de Casarrubios que la Infanta Isabel le había hecho previamente al almirante, algo prohibido por el rey legítimo, Enrique IV. Don Fadrique aprovechó para introducir en el privilegio una mojonera que asignaba términos a Casarrubios y abarcaba también los de las aldeas circundantes. Desde ese momento, el señorío de Casarrubios tenía mojonera declarada. Hasta entonces, la jurisdicción de la Villa se había ceñido a las goteras o casas de la población, pues todo lo que la rodeaba era Segovia.

Screen Shot 2018-06-24 at 02.49.50

La ciudad nunca aceptó aquellos límites, ni el privilegio de un rey que no era tal, fallecido nueve meses después de concederlo. Sería, no obstante, don Gonzalo Chacón, Mayordomo Mayor y privado de Isabel, quien acabaría por imponer la mojonera del almirante en 1468, aunque no en su totalidad. Chacón había accedido por primera vez al señorío de Casarrubios, poco tiempo antes, como administrador de la reina. Enrique IV le hizo merced de Casarrubios el 24 de noviembre. Ese mismo año, Abraham Seneor, alguacil mayor de la Aljama de Segovia, rabino mayor de Castilla y por entonces arrendador del Puerto de Valmojado, pedía protección al rey debido a ciertas “inseguridades” en el paso de ganado.

En 1472, y tras un breve tiempo en manos del Conde de Fuensalida, el señorío volvió a manos de Chacón. Hacia el año 1484 dicho comendador fundaría un mayorazgo con las villas de Casarrubios y Arroyomolinos; y, entre otros lugares, con Villamanta, Valmojado y El Álamo.

Edad Moderna

El concejo de Valmojado quedaría ligado a los sucesivos Señores y Condes de Casarrubios del Monte hasta la caída del Antiguo Régimen. El 7 de enero de 1734 fue recibida la Real Cédula de Exención, concedida por Felipe V. Valmojado pasaba así a convertirse en Villa, eximiéndose de Casarrubios. La cédula real, expedida a finales de diciembre de 1733, había solicitado a petición de sus justicias pedáneas ante el Consejo de Hacienda, librando a la villa exenta de los “atropellos” y “malos tratamientos” que, según declaraciones de los vecinos, venían recibiendo por parte de los alcaldes de la cabeza de la jurisdicción. En esa misma fecha dio comienzo el pleito sobre términos con Casarrubios y su condado, que duraría un cuarto de siglo, dando término en 1759 y siendo confirmados, por tercera vez, la Real Cédula de Exención y el Privilegio de Villazgo. Aun así, las descripciones del Cardenal Lorenzana (1786) aluden a que el municipio trataba de sacudirse el yugo feudal, teniendo pleito pendiente con el Conde de Casarrubios, el cual seguía nombrando alcaldes para su concejo.

Edad Contemporánea

En 1833, la nueva división provincial ideada por Javier de Burgos apartó a Valmojado de la antigua provincia de Madrid para formar parte de la de Toledo.

 

Bibliografía

CRESPO FRAGUAS, Ángela (2012), “Los cuatro catillus de Valmojado”, Fiestas Patronales Valmojado 2012, Valmojado, Ayuntamiento de Valmojado, pp. 63-65.

GONZÁLEZ AGUDO, David (2007), Valmojado en la memoria. Horizonte histórico de un pueblo, Toledo, Diputación de Toledo

GONZÁLEZ AGUDO, David (2010), El Cristo del Amparo. Apuntes para la historia parroquial de Valmojado, Valmojado, Cofradía del Santísimo Cristo del Amparo.

GONZÁLEZ AGUDO, David (2017), “Valmojado en el pleito de 1508 entre Segovia y los señores de Casarrubios”, Fiestas Patronales Valmojado 2017, Valmojado, Ayuntamiento de Valmojado, pp. 92-98.

MOLÉNAT, Jean-Pierre. (1997), Campaignes et monts de Tolede du XII au XV siecle, Madrid.

RODRÍGUEZ MORALES, Jesús (2015), “Sentencia de 1506 que prohibía a Gonzalo Chacón seguir cobrando derechos de retorno a los ganados de la Mesta en Valmojado”, Fiestas Patronales Valmojado 2015, Valmojado, Ayuntamiento de Valmojado, pp. 68-72.

RODRÍGUEZ MORALES, Jesús & GONZÁLEZ AGUDO, David (2018), “#ValmojadoEsHistoria. Alberguerías y caminos de la Repoblación segoviana en la Transierra, siglos XIII-XV”, Fiestas Patronales Valmojado 2018, Valmojado, Ayuntamiento de Valmojado, pp. 83-95.

ROJO CALVO, Teo (2001), “Apuntes sobre la repoblación segoviana del sexmo de Casarrubios”, Anales del Instituto de Estudios Históricos del Sur de Madrid ‘Jiménez de Gregorio’, Madrid, Universidad Carlos III de Madrid, pp. 59-86.

ROJO CALVO, Teo (2011), “Notas a la Fundación de Valmojado”, Fiestas Patronales Valmojado 2011, Valmojado, Ayuntamiento de Valmojado, pp. 48-63.

 

 

 

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s